Arlecchino aún existe, pero me va a dar igual

July 21, 2012

Corrijo: la heladería italiana Arlecchino, en la que el año pasado me tomé varios espressos Illy buenísimos, sigue existiendo. Lo que pasa es que la situaba un poquito más al norte, y el otro día me faltaron unos metros para pasar por delante.

Me alegro por ellos, quienesquiera que sean que lleven el negocio.

Pero la idea de alegrarme por mí también, bueno, no va a ser para tanto. Las pegatinas y anuncios de Illy han desaparecido, los botes de café plateados con sus letras rojas también, y, así, observando desde fuera, por la vidriera, encima de la máquina de café he visto unos paquetes de una marca que empezaba por M, algo así como Morgan, quizá.

No era hora de querer un café, en ese momento, de hecho ya no estaba buscando ese negocio, sino recorriendo una vez más esa calle. Por supuesto, vendedores de sandeces te asaltan a cada paso, y algunos tienen una estrategia desplegada bastante sofisticada; ya sabes, te saludan como si te conocieran de toda la vida, te halagan la sonrisa y lo mucho que indica tu sonrisa de lo buena persona que eres, y como te lo creas estás perdido, porque su teatro es el de hacerse tus amigos de toda la vida, y cómo le vas a negar a tu amigo el mero favor de mirar unos dibujos que él hace, sin compromiso, etcétera, en Catalunya se dice que “ya has bebido aceite”.

Como a mí no se me da mal el teatro, pues también sé hacerme su amigo de toda la vida, y como no me creo nada, pues es perfecto, les digo cuarenta veces (todas ellas con la entonación de quien da un buen consejo, y todas ellas como si fuera la primera) que lo que me quieren vender no me interesa, que no se lo voy a comprar así se pasen la mañana entera caminando a mi lado (porque, por supuesto, yo sigo yendo a donde fuera), y que les rendirá el tiempo más, o al menos lo mismo, atacando al siguiente. Con aire de quien les da un consejo de amigo. Sí, bueno, aburre un poco, pero su juego incluye el hacerse los dolidos en cuanto se te escapa una voz, y entonces te sientes mal y… ya has bebido aceite.

Igual os divierte ver cómo iba disfrazado el otro día, que me dejé atacar más rato, pongo foto que me hice a la vuelta. Hoy he estado menos pasos en esa calle; además, estaba nublado, y he prescindido de protegerme la sesera. Lo levemente desconcertante de mi aspecto el otro día quizá me facilitó no comprarles ninguna de esas enormes alfombras que luego a ver cómo las mete nadie en el avión de vuelta, no me explico que encuentren compradores.

Pero, a lo que iba: sin que sea la zona de mayor riqueza de Accra, no es zona pobre, ni de lejos; y Accra, en el contexto de Ghana, no es lo más pobre, ni de lejos; y Ghana, en el contexto de África, no es lo más pobre, ni de lejos. Viene bien recordar estas reflexiones al fijarse en que algunos edificios tienen depósito de agua en el tejado, o cerca, bien alto, y pensar que la inmensa mayoría de las viviendas del continente no tienen acometida de agua, y que un viajecito así, de vez en cuando, viene bien para ayudarte a reflexionar sobre tu vida, europeo de las narices, que por unas docenas de euros al día te alojas en un chiringuito que para tí es simplemente correcto, y para ellos sería lujo de pachá.

Y encima, quieres café Illy. ¡Y encima, el año pasado lo tenías!

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One Response to “Arlecchino aún existe, pero me va a dar igual”

  1. carmen Says:

    ´Después de esto se alimentan ( más si cabe) mis deseos de Africa…


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