Gracias a la Policía…

February 4, 2010

Quienes somos tan viejos como para haber vivido el franquismo y la “transición” de grises a maderos, aunque lo vivamos no lo entendemos. El caso es que yo llegué a Barajas tras muuuuchos días de pensar en poco más que en entregar en la fecha acordada una propuesta de proyecto coordinado europeo de investigación, con sus oportunidades adicionales de (digamos) “crecimiento personal”. Súmale un tribunal de tesis, un examen por poner, enredar a Cris para que si se presentan lo gestione, enredar a los alumnos para que no se presenten, el caso es que yo iba a Túnez sin haberme preparado la charla que tenía que dar allí. Sabía mi vuelo, y que en el aeropuerto de Túnez Carthage me esperaría una “navette”; con que el chófer supiera a dónde ir, me era suficiente, que yo bastante lío tenía.

Y llego, afortunadamente con muuuucha antelación, a los mostradores de Air Europa en la terminal T1 y veo a unas gentes en un mostrador, y otras gentes delante de éste… mostrando pasaportes. Y me digo, “¡Me gacuen la tupa!” (no, no me dije exactamente eso pero algo muy parecido). Tanto viajar de El Coro a El Caño por todas las dimensiones del espacio Schengen, y claro, luego uno va y pretende irse a África sin más documentación que un DNI en vigor (fiu).

Explico que ni siquiera estoy seguro de si mi pasaporte está en Barcelona o en Santander (lo cual a fecha de hoy, más de una semana después, aún ignoro, más que nada era para que no me dijeran que me volviera “a casa”, supuesta obviamente en Madrid, a buscarlo), y me proponen que algo que quizá me salga bien es pedir un “pasaporte de emergencia” (o algo así) en la comisaría de Policía del aeropuerto de Barajas.

Sita en la T4.

Ante todo, sin estresarnos. Lo más que puede pasar es que no pueda ir a Túnez. No será malgastar el esfuerzo de preparar la charla porque la llevo aún sin preparar. Es un dinero, bueno, sí, pero vaya, no es para tanto. Así que sin estresarnos. Tienes una hora bien intensa por delante, pero sin estresarnos y a ver qué pasa.

Bus de la T1 a la T4 (cuarto de hora). Tres intentos de preguntar por dónde está la comisaría en cuestión (si cuando los XY no queremos preguntar el camino, te aseguro que es por algo). Señora que llega corriendo a la comisaría unos segundos antes que yo, con problema aparentemente parecido (sólo aparentemente): sí que tiene su pasaporte, pero está caducado.

Nos informan: no hay problema; DNI en vigor, billete del vuelo que tiene que tomar, una foto, y veinte euros con algo. La señora se va a donde tiene su equipaje de mano a buscar su DNI y yo me quedo explicando que qué billete quieren, que el mío era electrónico. Les vale cualquier cosa, pero ha de ser en papel. Aggg.

Cuarto de hora para arrancar el maldito XP que dios confunda, el conector a Internet por 3G/telefonía móvil en el puerto USB, el Firefox y el hotmail; y el amable señor policía aceptando que le dé el billete en una memoria flash, se la lleva p’adentro y en un minuto… ¡me lo trae en papel en la impresora de la comisaría! Y un hurra por la tecnología modelna.

Durante dicho cuarto de hora aparece de nuevo la misma señora. Mujer que sabe aprovechar las oportunidades, en su día había aprovechado para renovar DNI y pasaporte… a la vez. Ergo, no sólo está caducado su pasaporte. Con un escalofrío echo mano de mi DNI, y me tranquilizo: está en vigor (fiu). Ella… no supe más, pero tenía toda la pinta de que ese día no iba a volar a Costa Rica como parecía su intención. (Aunque no me consta, quién sabe si no encontró otra solución.)

La siguiente: la foto. En Santander tengo cinco, porque la foto digitalizada del carnet de la universidad, hace un año, no podía llevarla yo ya digitalizada, tenía que llevarla de fotomatón, y claro, me sobraron las demás. Pero, en Santander, seguramente cuidadosamente guardadas al lado del pasaporte. Fotomatón otra vez, convenientemente instalado enfrente de la comisaría (la gente sabe lo que hace, eh?) Cinco euros. No, billetes de 20 no se aceptan en esa máquina, y yo no tenía otros. Monedas. Voy insertando euros y medios euros. Cuando llevo cuatro, las monedas que me quedan son de 20 céntimos. No, monedas de 20 céntimos o menos no se aceptan en esa máquina. Con el puñado de monedas en la mano, a zancadas al mismo amable policía de la memoria flash y la impresora… Wow!, esto, de verdad, los que somos tan viejos como para haber vivido el franquismo, aunque lo vivamos no lo entendemos. O sea, pasaporte en otro cuarto de hora.

Y bus de la T4 a la T1 (cuarto de hora, ya te lo figurabas). Con un flamante pasaporte en el bolsillo, que caduca en pocas semanas, que he de devolver a la policía en cuanto encuentre el mío, lo que quieras: mi pasaporte de emergencia en el bolsillo. Y el móvil en la oreja porque cómo no vas a ponerte a llamar a quien se te ocurra para explicar tu historia. Ha sido una hora bien intensa, sin estresarnos, a tiempo de subir al avión (previo un reajuste para llamar “equipaje de mano” a lo que iba a facturar), e incluso de ver por casualidad el nombre de un hotel en Hamamet, en un folleto, lo justo para poder rellenar la hoja para la aduana tunecina, que me requería no sólo el número de vuelo y de pasaporte sino también el domicilio en Túnez. No acerté del todo, puse una versión reducida, aproximada, porque, al fin y al cabo, yo no sabía a dónde iba: a mí, que bastante lío tenía, me era suficiente que supiera a dónde ir el chófer de la “navette” que, en efecto, me esperaba en el aeropuerto de Túnez Carthage.

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4 Responses to “Gracias a la Policía…”

  1. maiaviena Says:

    Uff, que estress, y si, para los que ya tenemos los cincuenta, esta ha sido una experiencia interesante.

  2. carmen Says:

    Cuestión de actitud;con talante resolutivo y un pelin de talento se quita uno de prejuicios y aprende a confiar en el sistema y en los “sistemitas”…..

    Un abrazo

  3. nat+ Says:

    Ay Chico! No sabes lo que me alegro de que todo saliera suficientemente bien. Espero que en el vuelo te diese tiempo a preparar la charla!
    Besotes

  4. Elena Says:

    … qué relato tan vivido!!! 😀

    Supongo que ahora llevaras el pasaporte siempre contigo, pero cuidado que no se te despeguen las tapas, que parece que hay una remesa de mala calidad (a Joqui le pasó esto en Frankfurt camino de su primer congreso.

    Feliz Pascua! Un abrazo, E


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