One month to go

December 4, 2008

(O un poquito menos, a bit less.)

A uno de enero, jan 1st, I switch universities, paso a trabajar para la Universidad de Cantabria en Santander; al menos durante un año, at least for 2009. Maybe beyond, quizá más. Stay tuned.

Estoy ilusionado con el cambio. Creo que, en este momento de los estudios de Informática en Santander, y en este momento de mi vida profesional, la decisión es buena cosa para ambos. Y creo que también lo es para mi vida personal. Hace ya tiempo, incluso antes de tomar la decisión, que, a veces, recorriendo Barcelona, la sensación que yo sentía por dentro era, en realidad, “Sí, estuvo muy bien toda aquella época en que viví en Barcelona.”

Sin embargo, he de reconocer que ando un poquitín inquieto con la decisión. No me hace perder el sueño, salvo quizá un par de horas dando vueltas en la cama de madrugada una o dos veces al mes (“ay ay ay, dónde me voy a estar metiendo”…) pero supongo que es normal sentir leves inquietudes.

Aunque ando muy desconectado de las gentes de Bookcrossing (que en Barcelona ya están acostumbrad@s a mis desapariciones), cuento con esas gentes fantásticas para empezar a construir red social en Santander (acabo de ponerles un aviso en un foro). Intentaré ir a alguna reunión en Barcelona como semidespedida provisional, también. Ya he visto que tengo allí dónde continuar el mínimo estudio del Esperanto que comencé hace un tiempo (y abandoné), dónde aprender a bailar el tango, y seguro que encuentro gentes con quien compartir mi actitud personal ante la música. Y ya tengo contactos de móvil y email para la práctica de mi deporte favorito. Por otra parte, ya me conviene una temporada de tranquilidad y soledad, aunque echaré de menos a muchas personas (en primer lugar mis hijos), pero deseo recuperar una creatividad literaria y musical que lleva unos meses en la reserva, posiblemente debido a tenerla más requerida que de costumbre, en los últimos tiempos, en la tarea de investigación, a veces agotadora.

Y, laboralmente, veremos. Mi traslado también está teñido de un cierto nivel de fracaso personal, porque la iniciativa que consideré posible y útil hace unos años he de aceptar que no podrá salir adelante. De las alternativas que veo, la que mejor pinta tiene es Cantabria, sin lugar a dudas. Así que, mientras queden energías, intentaremos utilizarlas de la manera que más eficaces sean. Me rondan varias ideas salvajes y quién sabe si alguna de esas locuras no tendrá, a medio plazo, consecuencias bonitas. Y, si no, pues qué le vamos a hacer, ¡la vida sigue!