Devolviendo llaves
January 31, 2012
Esta mañana, las llaves de la que ha sido mi humilde morada por algo más de dos años han vuelto a manos de su propietario. Del mismo modo, con la ayuda de Domingo, que amablemente acepta hacerme de correo, las llaves del que ha sido mi fantástico despacho en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Cantabria vuelven a la secretaría del departamento. Ya vacío, está, de todos modos, un poco desangelado este despacho. Nada: cuestión de minutos. El coche, cargado a tope, me espera a la puerta.
Nadie se llame a engaño. Situaciones que parecen análogas, pueden no ser ni remotamente parecidas. Parecerá que he vuelto a mi departamento de LSI en la UPC, pero ni LSI es el que era cuando me fuí, ni el que vuelve a mi viejo despacho es el que se fue de él, porque esos tres años te aseguro que se notan (sin ir más lejos, en el decrecimiento de la densidad del cabello). Y la relación entre el departamento y yo va a tener que reconstruirse, y lo voy a hacer, esta vez, con cuidadito, que de los escarmentados nacen los avisados, y no sé qué otra cosa me sabía yo sobre gatos escaldados, y todo eso; ¡tú ya me entiendes! Que ya lo dijo el poeta, “al volver la vista atrás se ve la senda que nunca” etc., y aunque parezca la misma senda, yo que la veo de cerca, oye, ¡alucinas de lo distinta que es!