2008
January 1, 2008
Una noche de Año Nuevo ya marca, convencionalmente, un momento excepcional, y ésta lo es especialmente en muchos sentidos (y muy raros). Es buen momento para plantearse si abandonar la aventura formato blog que tan difícil me resulta mantener, como lo prueban largos periodos de silencio. Lo ponderaremos. En cualquier caso, visitante que pasas por aquí: te deseo un 2008 tan lleno de vida y de intensidad como puedas aceptar. Que todo lo que te ocurra te ayude a sentir que vives y a sentirte, poco a poco, mejor con tu propio ser.
January 8, 2008 at 5:57 pm
Uy, uy, parece que todos pasamos por fases parecidas. Vengo aquí, a partir de un “aviso” del sistema y me encuentro con que andas dándole vueltas a lo que yo pienso desde hace unos días.
Para mi se ha convertido en un depósito de imágenes, propias y ajenas, y también he pensado en dejarla a su aire y esperar. Ya veremos donde va a parar.
January 27, 2008 at 2:00 am
Sea lo que sea, únicamente decirte que al igual que escucharte dar una clase, leerte es igual de emocionante y fructífero. Ánimos y hasta la próxima.